Paneles solares más finos que un folio

Paneles solares ultrafinos

Transformar cualquier superficie en una fuente de energía: ésa es la ambición de los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que han logrado desarrollar células fotovoltaicas tan finas como el papel. El reto ahora es conseguir que estos dispositivos sean resistentes a la intemperie.

Investigadores del MIT han desarrollado y presentado el 9 de diciembre pasado un panel solar flexible y ultraligero que podría instalarse a bajo coste en grandes superficies. 
Se trata de un panel fotovoltaico ultraligero, de alto rendimiento y lo suficientemente flexible como para desplegarse sobre cualquier superficie. Y, sobre todo, es mucho más barato que los dispositivos actuales. Aquí, las células solares están hechas de nanomateriales organizados en forma de tintas electrónicas. Una vez impresa, se superpone una película de electrodos mediante serigrafía para obtener un panel funcional. Y todo ello con sólo quince micras de grosor. Sin embargo, tal como está, se rompe con demasiada facilidad.
Para superar este problema, los investigadores probaron varios tejidos que podían proporcionar suficiente resistencia al panel sin comprometer su formidable flexibilidad. Se eligió el Dyneema, una fibra de polietileno ultrarresistente producida mediante un proceso patentado de rotación del gel. Esta extraordinaria fibra es hasta 15 veces más resistente que el acero. Tiene una gran capacidad de absorción de energía y un alargamiento muy bajo. También es extremadamente resistente a la abrasión, la humedad, los rayos UV y los productos químicos.
Esta fibra de polietileno, producida por la empresa holandesa DSM, se utiliza para cuerdas y chalecos antibalas, entre otras cosas, por su extrema resistencia y bajo peso (sólo 13 gramos por metro cuadrado). 
Una vez pegado a la fibra, el panel, más fino que una hoja de papel, ofrece suficiente resistencia para ser desenrollado y enrollado varios cientos de veces seguidas sin perder gran parte de su rendimiento. El único inconveniente es que el rendimiento es unas cuatro veces inferior al de un panel fotovoltaico convencional. Pero la ventaja es que su minúsculo peso y flexibilidad facilitan su instalación en grandes superficies, incluso frágiles.

Los investigadores informan de que si se cubre por completo una casa unifamiliar para producir ocho kilovatios hora al día, el peso total de los paneles es de ¡sólo 20 kg! Esto significa que todos los edificios existentes, incluidos los centros comerciales, las paradas de autobús y las marquesinas de los aparcamientos, podrían equiparse muy fácilmente y con un coste mínimo. Pero a los científicos se les ocurren muchas otras aplicaciones que aprovechan la flexibilidad del material. ¿Por qué no cubrir las velas de los barcos o las tiendas desplegadas por los servicios de emergencia? Los paneles también podrían cubrir la superficie de los drones para aumentar su alcance, e incluso cubrir la ropa para cargar dispositivos móviles.

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