China prohíbe los ordenadores de fabricación extranjera en su administración

Pekín planea sustituir todos sus ordenadores por hardware y sistema operativo chinos

El conflicto económico entre China y Estados Unidos viene de lejos y cada vez es más intenso. Aunque China está acostumbrada a tomar medidas drásticas, ahora pretende eliminar los ordenadores extranjeros del país, empezando por los empleados del gobierno. De hecho, el Estado chino ha emitido una orden ejecutiva para que los principales organismos gubernamentales y las empresas apoyadas por el Estado sustituyan todos los ordenadores y programas extranjeros por alternativas locales en un plazo de dos años. Como resultado, se desecharán al menos unos 50 millones de ordenadores extranjeros, según han declarado a Bloomberg personas del gobierno central.
Y para sustituirlos, el país quiere utilizar dispositivos fabricados en China con sistemas operativos propios.

Las cifras de ventas de empresas informáticas como HP y Dell se verán sin duda afectadas por el veredicto de Pekín. Lenovo, fabricante chino de ordenadores, ya vio subir el viernes el precio de sus acciones un 2% en la bolsa de Hong Kong como reacción a la noticia. Las acciones de otros productores chinos de hardware y software también se dispararon el viernes.
Existen  algunos fabricantes de PC chinos muy grandes, como Lenovo, Huawei e Inspur. Por este lado, China tiene asegurada la distribución.
Sin embargo, donde China va a tener dificultades para prescindir de la tecnología estadounidense es en el núcleo de estos ordenadores. Aunque Huawei produzca un PC propio con un sistema operativo propio, es muy probable que el procesador que lo ejecute proceda de Intel, ya que los chips de la firma son muy complicados de sustituir sin provocar grandes incompatibilidades.

La creciente rivalidad entre el China y Estados Unidos ha hecho que el objetivo de la independencia tecnológica sea especialmente urgente. A finales de 2018, el caso Huawei, iniciado con la detención de la directora financiera de la empresa e hija del fundador, Meng Wanzhou, puso de manifiesto las vulnerabilidades de China.

La decisión de China de dar la espalda a la tecnología extranjera también demuestra que es increíblemente arriesgado para las empresas occidentales entrar en el mercado chino. Los que juegan al juego del gobierno chino y se someten a sus reglas de juego, a menudo arbitrarias, acabarán perdiendo.

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